La despedida

Dicen que la mayoría de los blogs no duran más de un año. Nacen, crecen y se apagan, como una cometa fugaz que cruza el cielo de la blogosfera. Yo prefiero pensar que mi blog es como una estrella que un día nació y que seguirá brillando en el firmamento de la blogosfera para siempre. Se quedará pequeñita, no crecerá más, no alcanzará el tamaño de otros blogs de mucho éxito, espléndidos soles que irradian mucha luz y atraen a miles de seguidores. Pero seguirá allí, brillando con su poquito de luz que le ha sido concedido durante sus 18 meses de vida. Desde la perspectiva de un blog de mucho éxito – un radiante sol, mi blog-estrellita no es nada. Desde la perspectiva de la oscuridad absoluta y el vacío total del Universo, mi blog es una innegable fuente de luz y calor.

El otro día, mi niño me preguntó: “¿El Sol es muy grande, mamá?”

Y le dije: “Depende… comparado con la Tierra, claro que es grande, es gigantesco… pero comparado con una Galaxia, es una estrella más…”

Con las vidas humanas pasa como con los blogs, hay quien nace destinado para triunfar, para brillar, para destacar… hay quien vive una pequeña vida del montón. Pero la vida, tanto del primero como del segundo, puede ser increíble, plena y alucinante… recordad, depende de la perspectiva. Siendo mileurista, te puedes comparar con un millonario o con un mendigo. La cosa varía mucho, ¿verdad?

Además es una cuestión de autenticidad, de círculos – límites internos, de autoestima, de determinación: si tu deseo en la vida es triunfar y ser rico, ve hacia ello, porque no te podrás conformar con menos… pero si no lo es, no te esfuerces, porque no va a funcionar… si realmente el éxito mundano (dinero, fama, reconocimiento, prestigio…) no es lo que necesitas, deja de empeñarte, porque tu motivación nunca tendrá motor suficiente para alcanzarlo. Se alcanza con relativa facilidad aquello que se desea ardientemente. Entonces es fácil y sucede la magia y se escriben vidas plenas y “fuera de serie”.

Mi motivación primaria al escribir el blog no fue nunca hacerme famosa o ganarme la vida con él (aunque no me habría importado…), sino desahogarme, reafirmarme y soltar lo que tenía que decir sobre la locura que fueron los primeros años de ser madre. Y eso lo he conseguido. Soy otra, he descubierto mi voz, me he re-descubierto a mí misma y eso me hace inmensamente feliz. A este respecto, he cubierto mis necesidades (de re-conexión conmigo misma, de re-afirmación…), así que creo que es hora de dejar de alimentar este blog que nació con un propósito que ha sido cumplido. Tal vez añada algún artículo en el futuro, porque además, prefiero contar las cosas en retrospectiva… Ahora, toca vivirlas primero.

Pero no dejaré la escritura. Hay un nuevo deseo dentro de mí. He comprobado que me gusta escribir y esta vez sí quisiera tener un blog que alcance el mayor número posible de lectores. Para ello, he elegido un tema que creo que va a tener más gancho y que me permitirá escribir con más distancia, de modo que sea más “leíble”, no tan personal: Escribiré un blog sobre la vida en España. Lo escribiré en checo, un punto de desafío añadido, después de 17 años en España, espero que mi “prosa” en checo sea igual de fluida que en el idioma de Cervantes.

Para terminar, quisiera hablar sobre lo que pasa cuando te aprietan y te obligan a vivir en menos espacio de lo que sería tu círculo interno, ese del que os hablaba un poco más arriba: ese que si es muy grande, te lleva a desear y conseguir cosas grandes, vivir a lo grande, pero que si es mediano o pequeño, hará que la ambición no te llame nunca la atención, no te sentirás cómodo compitiendo, intentando conseguir más y ensanchar. Y lo mismo sucede hacia dentro. Comprimiéndote más de lo que es tu esencia, tus necesidades, perderías tu equilibrio y no podrías estar feliz.

Así que mi consejo es:

No te empeñes en buscar más de lo que necesites… pero no te conformes con menos tampoco. 

Y con la crianza de los niños, pasa lo mismo, de modo que os dejo con este humilde consejo de cómo ser los mejores padres posibles:

Observa atentamente y con calma a tus hijos y trata de satisfacer sus necesidades, ni más, ni menos. 

¿Cuántos de vosotros lo primero que habéis sentido al llegar a la mayoría de edad fue un alivio tremendo de poder por fin actuar por vuestra cuenta y dejar de depender de los permisos y prohibiciones con los que os han tenido amarrados y bajo supuesto control los adultos? ¿Y cuántos de vosotros seguís buscando desesperadamente en vuestra vida adulta ese punto de equilibrio interno, esa esencia personal, el saber quiénes sois vosotros realmente y qué tenéis que hacer en vuestra vida?

Para mí, una crianza con éxito significa que el ser humano haya llegado al final de su infancia con las respuestas a estas preguntas claras.

Ni más, ni menos.

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