Cómo es ser mamá en la República Checa

Hoy os traigo… ¡una entrevista!!

Una gran amiga mía, ex compatriota residente en España, hoy mamá feliz afincada otra vez en su República Checa natal, en concreto, en un barrio periférico de Praga, dónde vive en un moderno y luminoso piso de alquiler con su pareja desde hace 11 años y juntos crían a sus dos hijos: un niño de 6 años y una niña de 3 añitos; ha accedido a responder a algunas preguntas, para acercar a mis lectores españoles lo que es la “baja maternal” en la República Checa.

Ella se llama Kris, tiene 36 años y es un auténtico terremoto, es extrovertida, con gran don de gentes y sobre todo, es una súper mamá, llena de amor y sabiduría. Transcribir sus palabras me ha dado un subidón de energía increíble.

¿Cuánto tiempo has estado de “baja maternal”?

Pues me cogí la baja cuando estaba embarazada de 7 meses de mi primer hijo y ya sabes que me acabo de reincorporar ahora, así que he pasado en casa… 6 años y 7 meses.

¡Esto nos lo tendrás que explicar! ¿Tanto dura la baja maternal en la República Checa?? ¿Es algo habitual?

Claro, la mayoría de las mamás se quedan con cada hijo hasta los 2-3 años de edad y si hay hermanos, pues „empalmas“ una baja con otra… que es lo que hice yo.

Te cuento: Tienes derecho a irte de baja desde 6 semanas antes de la fecha prevista de parto. Una vez que nazca el niño, recibes durante 6 meses el 100% de tu última nómina. Esto es digamos la „baja maternal“ como tal. Pasados estos 6 meses, las mamás checas pueden decidir si quieren seguir en casa con el bebé y solicitar una prestación que es una especie de “ayuda” o „subvención parental“. Puedes elegir la modalidad de fraccionarla hasta los 2, 3 ó 4 años de edad del niño. Yo por ejemplo cogí la opción hasta los 3 años y me salió una ayuda de 262 € al mes durante todo ese tiempo.

El sueldo medio, según las tablas que acabo de consultar en la web, en el 2016 es de unos 960 €. ¿Qué hay del plano económico, se puede vivir con esta ayuda parental? ¿Y qué pasa con las mamás checas que no pueden o no quieren quedarse en casa? ¿Las hay?

Sí las hay, pero son muy pocas. Muy rara vez una mamá renuncia a quedarse esos 2 – 4 años en casa. Suelen ser mayormente madres solteras con una única fuente de ingresos a las que no les queda otra que volver a trabajar o excepcionalmente madres – managers, que no quieren bajarse del tren tanto rato. Pero estas últimas – se les llama despectivamente “trepas” o workhólicas – no hay muchas.  La sociedad checa no suele mirar bien a las madres que dejan a los bebés por el trabajo, sólo para no perder su “carrera profesional”.
Y las otras, las que tienen la necesidad, aún así ten en cuenta que una mamá que decide no quedarse en casa esos 3 años, no lo tiene nada fácil. Puesto que el Estado te da la ayuda durante todo ese tiempo, en contrapartida ya no invierte en las guarderías públicas de 0-3 años. Así que la única opción es una guardería privada que te puede salir por 185 – 500 € al mes. Las guarderías públicas, que funcionan de 3 – 6 años, cuestan unos 40 € al mes, con pensión completa incluida (desayuno, media mañana, comida, merienda… ).  Para que te hagas una idea.

Cuando se acaban los 6 meses del 100% de tu sueldo, cada mamá puede hacer sus cuentas y ver con cuánto se quedará si la pide hasta los 2, los 3 ó los 4 años… Yo personalmente tenía unos ahorros preparados para paliar este cambio de mis ingresos. Fui mamá con 30 años y eso en la República Checa se considera tarde, pero por lo menos tuve tiempo de “ahorrar” previamente.

También existe la posibilidad de pedir un recálculo de las cuotas de la ayuda en cualquier momento. La cuantía total son 220.000 coronas checas o sea unos 8 mil € y tú puedes optar en qué período lo quieres repartir. Si por ejemplo lo pides a 2 años pero luego ves que necesitarás quedarte más tiempo en casa, puedes pedir el recálculo a 4 años o viceversa – bajará o subirá la cuantía mensual pero en total, todos habrán recibido siempre lo mismo.

Creo que en general no se puede afirmar que un hombre checo con un sueldo medio podría mantener a la mujer en casa sin más, pero sumando la ayuda y, por lo menos al principio, algunos ahorros, se puede vivir, modestamente pero ¿acaso eso es imposible? Tienes que renunciar a caprichitos tipo salir a cenar fuera, irte de vacaciones a la playa, comprar entradas caras de conciertos, teatros u otros espectáculos.

Si quieres disponer de algún dinero “extra” para cosas “extra” como las clases de yoga o de baile, cursos de idiomas o para financiar las excursiones con los niños (por ejemplo, las entradas al zoo)… es bastante común que las mamás tenemos algún tipo de ingresos extra: unas pocas horas a la semana mientras los niños se quedan con la abuela o con el papá. Yo por ejemplo di clases particulares de español, mi cuñada va a limpiar casas, otra amiga tiene un e-shop… Cosillas así que puedes compaginar perfectamente con la baja maternal y te dan para poder permitirte algo más.

Y por último, otra ventaja es que recientemente, han establecido que en Praga, las mamás con hijos hasta los 3 años pueden usar el transporte público de forma gratuita.

¿Y qué pasa cuando esta ayuda se acaba?

Durante todo el tiempo de prestación de la „ayuda parental“, aunque no trabajes, no se te considera „en paro“, sino que estos años cuentan como años trabajados para la jubilación, y es el Estado quien te cubre la seguridad social y un seguro médico (en la República Checa, la sanidad es privada). Y al término de la misma, tu empresa tiene la obligación de readmitirte en tu puesto o uno de similar categoría profesional y si ya no tuvieran ningún puesto acorde para poder ofrecerte, se negocia una indemnización, de 5 nóminas por ejemplo y entonces pasarías al paro o a cobrar ayudas sociales.

Para evitar esto, hay programas financiados por la UE de cursillos dónde enseñan a las mamás que vuelven al mercado laboral a confeccionar un currículum, a resaltar sus puntos fuertes en una entrevista (sobre todo, que son muy buenas organizando y administrando su tiempo y que están entrenadas en ser multitareas).

La mayoría de las mamás opta por la opción de los 3 años y la verdad es que es súper cómodo tener al segundo hijo de manera  que puedas solapar un período con otro… Haces un solo parón de 6 ó 7 años profesionalmente y te lo quitas del medio de una tacada y las empresas lo ven como algo totalmente normal.

Y por último, una vez te has reincorporado, si tu niño se pone enfermo, tienes derecho a cuidarlo en casa. La baja te la rellena el mismo  pediatra. Pero conviene no abusar, así que casi todas las mamás procuran tirar de los abuelos si se puede. Depende del tipo de trabajo que tengas, si te lo puedes llevar a casa y trabajar desde casa; del tipo de contrato – si estás fija o temporal, de tu antigüedad… Si tuvieras un contrato temporal por ejemplo y estás cada dos por tres en casa con el niño, es muy probable que no te renueven y contra esto ya no hay protección ninguna por ley… allí las empresas muy lógicamente miran por su propio beneficio.

Y yo añado que esto es así desde hace décadas, nuestras madres ya se quedaron con nosotras en casa estos tiempos tan largos y que la ayuda parental, la puede solicitar tanto la madre como el padre.  Lo único, creo que hace 30 ó 40 años, los hombres ni se planteaban intercambiarse por las mujeres, creo que eso es cosa de los „papás modernos“ de hoy en día… y quiero comentar que es posible, si por ejemplo el sueldo de la mamá es superior o el papá se queda sin trabajo y no tiene paro, puede optar por coger la ayuda parental el padre, siempre que se dedique a cuidar al 100% del bebé, claro.

Sin ir más lejos, tengo un ejemplo en mi familia, mi primo se quedó el último año de la ayuda en casa con su niña, relevando a su mujer… habían cogido también la opción „hasta los 3 años“ y a los dos años, a la madre le surgió un proyecto interesante en el trabajo, mi primo estaba deseando hacerlo así que… intercambiaron los papeles.

Bueno, volvamos a tí. Así que hace 7 años, decidiste ser mamá y desde el principio, sabías que harías un parón importante en tu carrera profesional y tenías claro que te quedarías en casa. ¿Fue así?

Sí, totalmente. Mi maternidad fue buscada y deseada. Siempre pensé que los 30 serían un buen momento para quedarme embarazada y tuve la suerte de ver cumplido ese „plan“. Hasta entonces había viajado mucho y gracias al dominio de los idiomas, el español en especial, trabajaba de recepcionista en un hotel de 5*. Me apasionaba mi trabajo y la verdad es que sentía curiosidad por ver cómo encajaría el cambio por ser de repente un „ama de casa“… pero en general, me apetecía muchísimo, tenía muchas ganas de tomarme ese „descanso“ laboral y disfrutar ese período a tope. Sentí el apoyo incondicional de mi pareja y de toda la familia, todos compartían la ilusión por la llegada del bebé y todos me apoyaban en mi nuevo papel de madre que en la República Checa, pues está ligado a permanecer en casa unos años.

Para mí, ha sido el papel más importante en mi vida. El rol de la madre es para mí una prioridad vital absoluta, porque estoy convencida de que una primera infancia tranquila, feliz, llena de amor… nos condiciona de por vida y por eso me lo tomé – ese nuevo papel y mi desempeño en él – como algo de suma importancia y de gran responsabilidad.

Pues me temo que en España, cuando una madre se queda embarazada, su primer pensamiento es “¿Cómo se lo tomarán en la empresa?” y acto seguido: “¿Cómo me apañaré cuando me toque volver al trabajo a los 4 meses?” Pero en fin. Qué bien que tú lo hayas vivido pudiéndote entregar al 100%. Pero dime,  ¿te duró el entusiasmo todo el tiempo?

Sí sí, la verdad es que sí. Yo lo tuve muy claro… Sin embargo sí es verdad que mi hija ha sido algo más exigente que el niño y a esto se unió que el último año en casa, mi pareja se tuvo que trasladar por trabajo y pasaba largos períodos fuera de casa, con lo cual me quedé sola para todo y fue agotador. El mayor ya iba a la guardería, teníamos que llevarle en transporte público 45 minutos de trayecto diario (porque elegimos una guardería especial), yo empeñada en seguir haciendo excursiones y planes, pero como no me atrevo a conducir sola con los dos niños, pues nos tocaba ir en transporte público a todas partes… Así que se podría decir que el entusiasmo intacto me duró 5 años… luego viví el año más exigente de mi vida así que me costó un poquito más.

Me acuerdo cómo me decías con ilusión, cuando estabas embarazada del mayor, que tenías ganas de hacerle vivir una infancia llena de magia y recuerdos, como la que tuviste tú – llena de excursiones y planes, siempre juntos… Y luego cuando te tocó reincorporarte, publicaste en tu facebook que tras tantos años en casa, no veías el momento de volver y que habrías vuelto a trabajar de „gratis“.

Sí, cierto. A ver, en general los 6 años con mis niños me dejan con muy buen sabor de boca. No me gusta la rutina, soy muy activa, así que siempre me las ingeniaba para hacer cosas y salir de casa siempre que fuera posible, todas las semanas, varias veces por semana… Ya sabes que el tiempo en la República Checa no siempre acompaña. Hace bueno, pues aprovechas y al parque. Hace malo, pues en casa, aprovechas a ponerte al día con las tareas domésticas.

Recuerdo que una vez me dijiste que lo que peor llevabas era la cocina, que tenías ganas de encender una granada y arrojarla dentro…

Sí, pero nunca me sentí una „maruja“ total, sabes, no lo quise permitir… Me las arreglé para no aburrirme y no caer en la rutina precisamente por eso.

Tuve la suerte y el privilegio de conocer, estando embarazada, un Centro de Maternidad enfocado a las corrientes alternativas de la crianza, que me sirvió de guía y fuente de aprendizaje y apoyo. Me guiaron en el embarazo, en preparar un Plan de Parto Respetado, en la recuperación postparto, en aquella primera época tan complicada con el recién nacido en casa… Me apunté a sus clases de yoga posparto y de „danzas africanas“ para bebés pero no veas cómo nos servía a las mamás para desahogarnos, desestresarnos y liberar tensiones… No me perdía sus charlas, sobre el sueño, la medicina natural, las vacunas o no vacunas, el calzado saludable, sobre los pañales reutilizables…de todo. Me aportó muchísimo, aprendí tantas cosas nuevas y tenía la sensación de que la maternidad me enriquecía, me abría nuevos horizontes… me sentía y me siento realizada como mamá y como persona también.

Qué bonito… En resumen, ¿qué fue lo mejor y qué fue lo peor de tu baja maternal de 6 años?

¿Lo mejor? Supongo que tener todo el tiempo para tí… sin presiones de horarios ni nada. Te organizabas tu vida como querías tú…

¿Y lo más difícil? Para mí personalmente los bajones debido a los desequilibrios hormonales. El cansancio aplastante por la falta de sueño… y la sensación de no poder parar nunca, de no „librar“ nunca… por eso valoraba al máximo los ratitos que podía arañar para desconectar y estar conmigo misma y sin niños – ir a mi clase de yoga, ir a tomar algo con una amiga y despejarme mientras papá se quedaba con los niños… volver a mis clases de flamenco de vez en cuando…

A tí “que te quiten lo bailao” nunca mejor dicho… Tras esta experiencia, ¿podrías plantearte o ves posible reincorporarte al trabajo a los 6 meses por ejemplo? ¿Dejar al bebé „con alguien“ o en la guardería y separarte de él?

No, lo siento, pero es que no me cabe en la mente, no lo concibo. No me entra en la razón cómo te puedes separar de un bebé de 6 meses. Cuando mis hijos tenían 6 meses, seguían vinculados profundamente a mí y yo sentía que me necesitaban a su lado. Habían crecido durante 9 meses en mi tripa y llevaban en el mundo como quien dice 2 días… separarme hubiera sido como tener que arrancar un pedazo de mí, éramos uno. Yo sinceramente sólo por este motivo no me arrepiento de haber vuelto y dejado España, que estuve súper feliz allí durante 4 maravillosos años y me encanta el país y su gente, lo sabes; pero me alegro de haber sido mamá en la República Checa y haberme podido quedar con mis hijos.

¿Cómo definirías cuál fue el principal beneficio, o hubo algo que te aportó el estar en casa tanto tiempo para criar personalmente a tus hijos?

Pues quedarte todo ese tiempo tan largo es sobre todo un beneficio enorme para ellos. Como dice Naomí Aldort: „Los bebés necesitan empaparse hasta la médula de amor maternal, necesitan quedarse ahítos de amor maternal.“ Es algo que les dará la sensación de seguridad y confianza y una sana autoestima de adultos.

No sabría decirte exactamente qué fue lo que me aportó a mí… pero lo que sé seguro es que desde luego no me quitó nada.

¿Cómo es el día a día cuando todos los días son tuyos? ¿Diferencias días laborales y fin de semana o no sabes ni en qué día vives? ¿Tienes algunas rutinas o es el descontrol total? Supongo que cada uno lo vive tal y como se quiera organizar…

Yo como ya te dije no me gustan las rutinas, me matan. Si me apetecía, montaba un día especial (como si fuera un festivo) un martes cualquiera… Y los festivos de verdad, si caían entre semana, pues aprovechaba para visitar a la familia, eso sí… Luego mi pareja por ejemplo le gusta guardar los festivos y domingos como días de reposo, así que si él libraba y estaba en casa, procuraba no poner lavadoras o no ponerme a pasar la aspiradora delante de él…

A mí me encanta planificar mi día según el ánimo con el que me levanto. Adoraba mis largas mañanas súper lentas, en pijama hasta el mediodía, sin otra actividad que mirar de vez en cuando por la ventana como todo el mundo se apresuraba en dirigirse a algún lugar…

¿Cómo son las madres checas?

Pues hay de todo, pero si me pides una clasificación, yo diría que hay dos corrientes bastante diferenciadas, tenemos por un lado las mamás que han caído víctimas del consumismo, que creen que el dinero trae la felicidad y eso se traduce en un montón de cosas; y por otro lado, las mamás más „naturales“, que saltan a la primera vista, porque están más sincronizadas con los niños, se comunican muy bien con ellos, juegan con ellos…

¿Te refieres a que hay padres que le compran un juguete caro a su hijo y creen que con eso „basta“ y que hay padres que dan valor a otras cosas no materiales, como tiempo en común, atención, acompañamiento, etc.?

Mira, el primer tipo de madres las ves con el móvil permanentemente en la oreja y les importa más su conversación que un bebé llorando en el cochecito o un niño algo más crecidito que arrastran de la mano y que las siga quiera o no. Pasan el tiempo en los centros comerciales, porque es muy cómodo, el niño está entretenido y las mamás pueden presumir de su último modelito y por supuesto llevan tacones. Son unas madres cuyos valores están en las cosas materiales, en poseer y presumir.

Otro ejemplo: Hace poco estuvimos en el parque y sacamos nuestra merienda favorita: de la marca “FlapJack” – unas barritas de frutos secos y cereales. Una mamá se puso a hablar con nosotros y comentó que vaya maravilla de barritas pero que no las compran porque son más caras. Eso es comprensible pero al poco la madre cogió y se fue con sus hijos, en un cochazo que cuesta unos 35 mil € como poco. No sé qué merendarán pues sus hijos, pero te digo una cosa: Un coche de marca de lujo no es imprescindible, ¡pero la salud sí!

Las mamás “naturales” pues enseguida te fijas que están abiertas a sus hijos, están atentas a sus necesidades y les prestan atención. Suelen vestir de forma cómoda, incluso con ropa y calzado deportivos, que resultan más prácticos. Pasan mucho tiempo al aire libre y a ser posible en la naturaleza. Siempre llevan buenas provisiones de meriendas saludables para no tener que comprar “fastfood”. Su relación con sus hijos no está basada en la superioridad, suelen escuchar atentamente lo que les dicen sus hijos, porque son conscientes de que los niños son nuestro espejo.

Cualquier malestar de un niño pequeño, un mal comportamiento o ser pesado reclamando mucha atención, es una reacción a algo que en realidad le está pasando a la madre o al padre… los niños reflejan nuestros vacíos, nuestras carencias.

Estas mamás “naturales” somos mamás “conscientes”, conscientes del peso de la palabra… “somos lo que decimos”. A mí personalmente me ayuda muchísimo el yoga para aprender a vivir en el aquí y ahora. No es nada fácil estar al 100% de tu mente en el momento presente, pero cuando lo consigues y te sincronizas con tu hijo, es la sensación más maravillosa del mundo.

Bueno, sé que en tu familia que habéis creado tu pareja y tú, os gustan las cosas „naturales“, que practicáis la crianza con apego, pero también sois eco conscientes, os gusta la medicina natural, la alimentación sana… No sois la única familia con hijos checa que conozco que tiene estas inclinaciones. ¿Crees que puede ser porque como las mamás checas pasan tantos años en casa, tienen tiempo para estas „rarezas“?

No sé en España, pero en Europa central la gente está tomando cada vez más consciencia de nuestro estilo de vida actual y de su impacto medioambiental y en nuestras vidas, a nivel de bienestar personal. Y esto no sólo atañe a las familias con hijos. Conozco a gente Sinhijos que tiene las mismas inquietudes.

¿No se sienten las mamás checas aisladas del resto de la sociedad, ya que no trabajan fuera de sus casas?

Pues como te dije al principio, antes de ser mamá sentía cierta curiosidad por ver cómo me las apañaría fuera del ambiente laboral… y ¿sabes qué? Cuando me quedé en casa, ¡ni me acordé del trabajo! Mi bebé me tenía absolutamente absorbida, me centré al 100% en él… y él no paraba de enseñarme cosas… Según crecen, van pasando diferentes etapas del desarrollo y eso suma más y más conocimientos para la mamá… siempre tienes algo en qué estar ocupada.

Supongo que tengo la suerte de que me encanta cuidar de los niños y pasar el tiempo con ellos. Me encanta organizar fiestas de cumpleaños con su tarta casera o de carnaval con sus disfraces, siempre estaba pendiente de si había teatros de marionetas, jornadas con talleres para niños y otros eventos… ¡Qué va! Yo no me sentí aislada en ningún momento. Es más, se me abrieron otras puertas y tuve otras vivencias y experimenté otras facetas de mí que una persona Sinhijos simplemente no ha llegado aún.

Y luego por supuesto que hay momentos, cuando el cuidado de los niños se intensifica y se te acumulan las cosas y la verdad es que estás tan exhausta que ya no te quedan ni fuerzas de sentirte aislada o integrada, es que te da igual. Ni te planteas salir, si no puedes ni con tu alma…

¿Cómo lidian las mamás checas con los gastos de la crianza? Creo que es muy común por ejemplo comprar ropa de niño de segunda mano…

Eso es otro aspecto de esa concienciación de la que hablábamos antes, acerca del impacto del consumismo que en Europa Central creo que empieza a cobrar cada vez más fuerza. En concreto entre los checos es súper popular revender cualquier cosa en internet. En lugar de tirar lo que ya no uso a los contenedores, lo ofrezco en internet porque igual a alguien le puede servir. Es una especie de cadena de sostenibilidad.  Yo no me avergüenzo de comprar la ropa de mis hijos de segunda mano, como has dicho es algo muy frecuente hoy en día. Hay muchísimas tiendas especializadas en ropa infantil de segunda mano procedente de Inglaterra, Alemania, Francia etc. que ofrecen piezas limpias y en perfecto estado. Y luego las cosas que ya no uso, las vuelvo a “poner en circulación”, me deshago de ellas, revendiendo, regalando…

Ten en cuenta que algunas cosas para crianza de niños o los juguetes sin ir más lejos,  valen súper caro en las tiendas. El precio no se corresponde con el coste real del artículo ni con la calidad. En casa hemos decidido no apoyar definitivamente el comercio de grandes marcas tipo “se fabrica en China por 1 € y lo vendo en Europa por 100 €”, así que es una decisión consciente en base a la cual los juguetes también los compramos de segunda mano. Cuestan la mitad y mis hijos no han notado ninguna diferencia. Nunca han rechazado algún juguete porque les pareciera menos nuevo o menos bueno.

Sin duda es una gran decisión.  ¿Y qué me dices de la lactancia materna? ¿Cuánto dura de media en la República Checa? ¿Y el control de esfínteres y la autonomía,  cuándo crees que se consigue y es algo fácil o difícil para las mamás? ¿Crees que el hecho de poder estar tanto tiempo en casa influye de alguna manera en todo esto?

Las mamás checas dan el pecho hasta los 6 meses como mínimo por regla general, eso seguro. Aunque pasen por problemas con la teta, se esfuerzan y perseveran, porque creo que todas estamos muy concienciadas de que los 6 primeros meses de la vida del bebé ha de ser lactancia materna exclusiva.  Y de media diría que suelen dar el pecho en torno a 1 año. Yo por ejemplo al niño le di el pecho hasta sus 14 meses, luego se quitó él solo. A la niña sin embargo ya sabes que tuve problemas de salud y sólo le di el pecho durante 3 meses y no pudimos seguir. Pero como no me gusta la leche de fórmula, le di leche de arroz casera que hacía siguiendo una receta tradicional de la medicina china, para que su cuerpecito pudiera absorber todas las vitaminas necesarias de forma natural.

En cuanto al control de esfínteres y la autonomía, eso es muy individual. Yo personalmente no soy amiga de las tablas y las comparaciones. Les quité el pañal a mis hijos cuando me pareció que estaban listos, me fié de mi instinto y del desarrollo individual de cada uno… En este sentido ahora que lo pienso, el hecho de estar en casa tanto tiempo con ellos me lo ha posibilitado, me ha permitido ir según su madurez, dejarlo surgir sin forzar, no porque en la guarde o en el cole tuvieran que dominarlo ya.

Como estuviste varios años de au-pair en España, ¿cómo compararías las crianzas española y checa? ¿Crees que el hecho de poder estar los primeros años en casa influye para algo?

Los niños son los espejos de sus padres. Yo aquí no compararía a los niños, sino a los padres. Seguro que en España también hay mamás que se vuelcan en sus hijos e intentan estar lo más presentes en sus vidas.

A mí no me gusta tachar a un niño de “desobediente”. O “malo”. Un niño que aparenta ser difícil, desobediente, ruidoso, agresivo, caprichoso,  todo el rato intentando atraer la atención… es un niño que en realidad sufre una falta de autoconfianza, de sentirse querido y con su comportamiento no para de llamar la atención inconscientemente. He leído varios libros sobre este tema y desde entonces miro a estos niños con otros ojos. Es muy fácil etiquetar a un niño como “desobediente” o “malcriado” pero pocas veces alguien se detiene a pensar ¿qué le habrá empujado a comportarse así a este niño? ¡Si los bebés no nacen desobedientes ni hay bebés malos!  Todo eso son comportamientos aprendidos. Los niños son como esponjas.

Merece la pena reflexionar sobre la psicología prenatal – todo lo que la madre vive en su embarazo, el feto ya lo vive con ella. Un bebé ya conoce los sentimientos más íntimos de la mamá y la verdad es que el bebé es quien mejor conoce nuestro interior, nunca mejor dicho.

Te voy a dar un ejemplo: Una ex profesora mía nos contó una vez que durante su embarazo se estaba separando de su pareja y lo llevaba tan mal que estuvo a punto de quitarse la vida, estando embarazada y todo. Pero lo superó, salió adelante, tuvo a una preciosa niña, completamente sana… Pero la niña, desde que nació, estaba súper apegada a la madre. Cuando creció, seguía como una lapa siempre pegada a la mamá, no quería ni alejarse… y un día, una psicóloga más sensible y sabia le dijo este diagnóstico: “No te extrañes. Mientras crecía en tu tripa ya casi te pierde una vez… no es de extrañar que sigue teniendo miedo de perderte.”

O sea, nuestros hijos lo toman todo de nosotros. Niños que se ven muy desequilibrados, es muy probable que simplemente algo no funcione bien en sus casas – puede que los padres discutan a menudo delante del niño… E incluso un chaval de 14 años sigue necesitando un abrazo y un beso de su mamá de vez en cuando…

En la República Checa, yo diría que la tendencia hoy en día es que nos estamos dando cuenta de ciertos errores que cometieron nuestros padres con nosotros, sobre todo en todo lo relacionado con la comunicación. O la baja autoestima. Hoy es más frecuente escuchar a los niños, no mandarlos a callar; y alabar a los niños por lo que hacen bien y no se resaltan tanto los errores, como se hacía antes.

En resumen, no me cabe ninguna duda de que un niño que puede vivir cerca de su mamá los primeros años en su casa, tiene la enorme ventaja de que va a poder beneficiarse de una relación basada en un vínculo fuerte y hermoso para toda la vida.
Hay un pensador y pedagogo alemán, Rodolfo Steiner, quien afirma que los primeros 7 años de la vida del ser humano son cruciales en toda su vida posterior. Todo lo que vivimos y el cómo lo vivimos en esos 7 primeros años vuelve a nosotros periódicamente a lo largo de toda nuestra vida.
Gracias, con esto que nos acabas de exponer creo que mi pregunta se contesta sola. Está claro que nunca se van a obtener los mismos resultados de una mamá que vive el embarazo como algo casi prohibido, temiendo por su trabajo; de una mamá que desde que nace el bebé, tiene  que pensar en su vuelta al trabajo a los 4 meses, que efectivamente se separa de su bebé con 4 meses…  en comparación con una madre que desde que se queda embarazada, cambian sus prioridades y su proyecto vital, se puede volcar al 100% en su papel de madre, para ello recibe el apoyo de todo su entorno y de toda la sociedad… y se queda junto con su criatura de 2-4 años en casa. Es como la noche y el día. 
 Para terminar, ¿quieres lanzar un mensaje a las mamás españolas, por si alguna está dudando si atreverse y quedarse con su hijo en casa, yendo a contracorriente en este caso, desafiando el sistema y rompiendo moldes… si alguna se lo está planteando, tú qué les dirías?
Queridas mamás, si me permitís que os dé algún consejo, sólo sería éste: dejaos guiar por vuestro instinto y haced lo que os pida el cuerpo. La maternidad es un regalo que no todas pueden disfrutar.
Criar a tus hijos es la época más maravillosa de tu vida y ojo, se pasa volando… Es sólo un “ratito”, mientras los hijos son tan pequeños y nos necesitan tanto. Tres años de “parón” en tu casa, ¿qué son en comparación con toda una vida? Yo no me habría perdido esa experiencia y esos recuerdos por nada. Puede que las mamás checas vivan “pobres” unos años, con poco poder adquisitivo y pocas riquezas materiales, pero tienen un enorme tesoro interior.
Y, como dice esta frase:
´Al final de la vida, no te arrepentirás de las cosas hechas, sino de aquellas que no llegaste a hacer.´”
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3 comentarios en “Cómo es ser mamá en la República Checa

  1. Me ha parecido un texto lleno de juicios hacia madres y sus elecciones. Ciertas palabras me parecieron incluso irrespetuosas.
    No me parece que exista real libertad de elección en RCheca sino un fuerte arraigo a las tradiciones y una gran connotación de género. No cuenta nada en el texto sobre el aporte de ese padre en la crianza de sus hijos ni el reparto de responsabilidades.

    Pero no me extraña. Hace dos días salió la noticia de que se prohibía parir en casa allí. No hay elección posible.

    Yo casi que me quedo donde estoy.

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    1. Hola Claudia, gracias por el comentario. Tu punto de vista, aunque opuesto al mío, me parece interesante.
      Sin duda hay una fuerte tradición, pero pienso que beneficia a los bebés y a las madres. En cuanto al reparto de responsabilidades, los papás checos, según vuelven del trabajo, relevan a las mamás, para que estas puedan descansar un poco, se entiende que si la mujer ha estado todo el día detrás de los niños, por las tardes/noches y fines de semana le toca al papá. La sociedad checa es un matriarcado, yo creo que eso le da casi más poder a la mujer. Es una sociedad basada en un principio femenino, los primeros años los niños crecen pegados a las faldas de sus mamás y eso les inculca un respeto a la mujer innato. Difícil de imaginar en un país dónde los bebés han de ser aparcados en guarderías y alimentados con fórmula, eso es para mí la verdadera sociedad machista, basada en energía puramente masculina, dónde los hombres quieren controlar cosas que por naturaleza están fuera de su alcance, como la maternidad y la lactancia materna. Lo peor, que por razones para mí incomprensibles, hay mujeres que lo secundan. Pero cada cual es libre de sentir lo que le plazca y hacer sus propias elecciones como mejor sepa.
      Para algunas cosas en la vida, opino que no hace falta inventar la moto mil veces. Hay momentos en la vida, cuando el mejor modelo para alcanzar la tranquilidad y paz interior, y poner las cosas en su sitio, y estoy fuertemente convencida de ello, es simplemente seguir nuestro instinto y guiarnos por lo que la naturaleza ha previsto para nosotros, o lo que sería lo mismo, volver a los principios. La mujer es quien gesta, pare y amamanta, así que me parece fenomenal que el padre se quiera involucrar, pero tal vez debería ir a cazar mamuts mientras la mujer cuida el fuego en la gruta porque tal vez ésos sean sus roles más naturales.
      Te puede parecer insultante, retrógrado, pero en una sociedad dónde la mujer por supuesto tenga su libertad de elecciones, pueda conducir, estudiar, viajar, trabajar y vestir a su antojo; también pienso que hay momentos cuando te toca ser una hembra mamífera que cuida de su cría…. tal vez eso no sea tan moderno ni parezca tan espectacular, pero a mí me vale.
      Me da igual que el mundo me bombardee con anuncios de mujeres ejecutivas con trajes impecables, en reuniones súper importantes, consiguiendo títulos, cargos, éxitos empresariales y mil metas más… para mí la mayor meta ha sido parir a mi precioso hijo y simplemente todo lo demás, en comparación con su vida y su salud, son quimeras.
      Ya escribiré algún post sobre la trampa del feminismo, por lo menos yo tengo la sensación de que por momentos, flaco favor nos han hecho con tanta igualdad. Porque al final, la mujer trabaja a dos turnos: fuera de su casa y dentro de su casa.

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  2. A raíz del comentario de arriba, quiero puntualizar que la única condición por ley para poder percibir la “ayuda” de 220 mil coronas checas, es “garantizar el cuidado del bebé durante todo el día” pero no especifica que la madre o el padre tengan que quedarse en casa… Llevado a práctica, podría ser perfectamente posible que contrates una “nanny”, dejes al niño con los abuelos o coloques al bebé en establecimientos a tal fin (tipo guardería). Pero si optas por esto último y se trata de un niño menor de 2 años, la ley dice que tu hijo no puede sobrepasar 46 horas mensuales en dicho establecimiento. Siempre que cumplas estas condiciones, la madre o el padre (el que sea titular de la “ayuda” de los dos), puede percibirla y seguir trabajando por cuenta ajena o propia, sin restricciones.
    Si quieres dejar al niño menor de 2 años en una guardería todo el día, porque prefieres trabajar, puedes hacerlo, pero simplemente ya no podrás percibir la “ayuda”.

    Así que no es cierto que las madres checas no tengan opciones, simplemente suelen decidir todas lo mismo… ¿no será porque pudiendo hacerlo, lo que los cuerpos les piden es quedarse junto a su bebé?

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